29.12.05

Sueños y pensamientos

Tengo la cabeza llena de sueños y pensamientos, de historias.Pero pasa el momento y se desvanecen en las brumas del olvido. Son cuentos forjados
en el limbo de mi discernimiento; mezcla de ideas, sensaciones e imaginación, con la
lógica y la cronología adecuadas para poder contarlas...
****

-“Hoy es un día importante para mí, y te quiero a mi lado...”Mi padre tenía mi móvil en la mano y estaba leyendo el mensaje.-¿Quién es esté? ¿Quién te escribe?Desde hacia algún tiempo andaba desquiciado conmigo. Mi amigo, mis amigos en
particular le tenía mosqueado. No eran santos de su devoción. Me estaba rebelando
contra todas sus enseñanzas, sus normas, su disciplina, su educación, su forma de ver
y entender la vida y a los demás; y no soportaba mi actitud.Sospechaba que era debido a las malas influencias, a mis fraternos de mala
reputación, los colegas que me desviaban del buen camino.Y no se imaginaba el muy torcaz que mi animosidad era por su culpa. Porque no estaba
a la altura de lo que yo esperaba, del ejemplo que yo necesitaba.En mi subconsciente más recóndito estaba decepcionada y con mi actitud pretendía
herirle profundamente; hacerle notar que no podía dirigir, organizar y disponer de la
vida de los demás a su antojo.Quizás no supe elegir la formula más conveniente de hacerlo pero era la mas atrevida
aventurera y morbosa.Sonó el teléfono; los dos nos quedamos mirando. Yo lo cogí y respondí:- Sí, puedes venir ahora, estamos aquí los dos._¿Quién es? ¿El mismo del mensajito?- Sí, es mi futuro esposo, es mi novio y viene a pedirte consentimiento.Se quedó pensativo y sorprendido pero no dijo nada.Yo sabia q hoy era un día importante para todos.Al momento sonó el timbre de la puerta y deje que fuera él a abrir...-¡Hombre Andrés, hermano mío ¿qué te trae por aquí?- Hablar contigo, ¿No te ha dicho nada tu hija? Vamos a casarnos.


BBCy

21.11.05

En esta hora

Ahora, y en esta hora lánguida de dolencia,
mis palabras suenan huecas y abatidas,
como los latidos de mi corazón.
Nada tengo ya que decirte,
nada nuevo que contarte,
siempre las mismas penas los mismos sufrimientos.
Por enésima vez me pregunto ¿Por qué?
No quiero detenerme en encontrar la respuesta;
nada tiene más importancia que la que queramos darle;
nos afligen pequeñeces de la vida
cuando la realidad abrumadora y tangible como la de hoy
nos aplasta y nos empequeñece.
Somos pasajeros de la vida, y un día
en una estación cualquiera nos bajamos y ya esta.
No encontramos mas palabras nada mas que decir.
Deberíamos , pienso,
seguro que si nos tomásemos los contratiempos con menos gravedad
no ser tan pesimistas y mas indulgentes
y si la vida nos regala un ratito bueno absorberlo hasta el fondo.
Eso pienso ahora y en esta hora,
pero mañana seguro que ya lo habré olvidado.
Y ya no tendré nada que decirte
Y si acaso, mis palabras sonaran huecas y cansadas
Como mi corazón y mi pensamiento.



BirbyCley

20.11.05

Una mañana de olores


Con dos amigos sabuesos recorrí, guiado por el instinto de los canes, oliendo el aire que me traian las hojas del otoño, oliendo la hierba mojada, las setas jóvenes y escondidas, temerosas de nuestras manos.

Recorri el profundo valle, vérde, rocoso sinuoso y arbolado. Ellos llevaban la enseña que nos guiaba, mas yo mismo, oliendo, su camino confirmaba.

Llegaba el humo lejano como si estuvieramos entre casas, mas no fuera de hogares sino de remotos lagares, cocinas sabrosas, caldeadas de humos, de bosques en ascuas.

Oler, oliendo desentrañabamos el camino, correr, corriendo nos fueramos acercando.

Por una mañana fuimos como canes, felices en el campo, en nuestra madre, aleccionados por dos amigos, el pinto y el blanqueado.

Jivago

13.11.05

Ay Pepe Pepe Pepe

Ay Pepe Pepe Pepe,
No me cantes má canciones de amor,
Alma mía,
Hijo de mi corazón,
que te me va vas de tono
Y me parece que estés
En OT 2005 la ultima generación.

Ay Pepe Pepe Pepe,
Fina estampa de torero,
No te digo los achuchones q me metes
Escondiditos detrás del burlaero,
Con el mundo por montera y la falda arremangá,
Me paraste por la carretera y dijiste:
Sube morena que te llevo pá Puerto Real.


Ay Pepe Pepe Pepe,
Ese lunar de tu cara
Bajo el ala de tu sombrero, que Pepe por Dió
Que hace veinte años que no me dices –te quiero-
Que joio eres
¿porque no me dices de una vez que me quieres?
Entre el balance de cuerpo
Y el candor de tu voz
Te has comió mi alma
Y mordió mi corazón.

Ay Pepe Pepe Pepe,
Que por espacio de veinte años
Yo fui tu serviora y esclava,
Atada me tuviste siempre a la pata de la cama.
Cariño de mis entrañas
Me has quitao la viá
Me has robao el alma
No tientes má la suerte Pepe,
No mires pá otro laó cuando hablamos de quereres,
Maldita sea mi estampa
Y ese amor q me ata,
Tu figura de torero y esos huesos tuyos
Que me matan.

Birby

27.9.05

OBSERVANDO NUBES DESDE MI VENTANA

Una mañana temprano, al levantarme,
sorprendido descubrí nubes en mi frente
y escuché a una de ellas diciendo a otra
y a otra y a otra y a otra y a otra; a todas decía:
¿venís conmigo y desatamos una tormenta?

....

Cuando llega el otoño las nubes
duermen sobre el tejado de mi hogar.
Descansan allí de sus largos viajes.
Algunas, antes de acurrucarse,
se asoman a mi ventana y cuentan
que existe una ciudad de cielo áspero
con antenas que pinchan como espinas.
Las más jovencillas sufren y lloran
y sus madres enfadadas de rabia
gritan truenos y relámpagos.

....

Con la lluvia mueren las nubes.
Mueren para seguir viviendo.

...

Desde mi ventana el otro día contemplé a una nube tropezar con un edificio y deslizarse hasta caer a la calle. Era una nube muy pequeña. Apenas tendría unas semanas de vida. El señor Remigio, siempre tan atento, se apresuró y bajó corriendo a por ella. Metió la nube en una botella semicircular de cristal blanco. Dio un ligero sorbo y volvió a taponarla. Subió a casa y dijo a sus hijos: ¡bebed! Y éstos, enfermos por la prolongada sequía, saciaron su sed.
Por encima de los tejados, la madre contempló el triste final de su hija. Apenada comenzó a chispear.

...

Una nube pregunta a otra:
hace calor ¿nos llovemos?
Y ésta exclama contenta:
¡Qué bien, así nos bañaremos!

...

En una ocasión un anciano jardinero me comentó que una tarde, mientras paseaba por su frondoso jardín, se presentaron unas ligeras nubes, ofreciendo una fina lluvia que refrescaron el cálido aire veraniego. Se despojó de la camisa y sintió la satisfacción del agua deslizarse por su rostro y por su torso. Un alivio y un motivo de alegría.
De repente escuchó un ligero murmullo que fue encrespándose hasta convertirse en un ruidoso tumulto de ásperas quejas. La sorpresa fue mayúscula, pues a su alrededor no divisaba a nadie. ¡Estaba solo! Prestó atención y observó que a su derecha las hojas de un enorme árbol se agitaban rudamente unas contra otras. Se aproximó y pudo escuchar que discutían enojadas entre ellas. ¡Apártate y permite que esta gota de lluvia me empape a mi!
Enfrentadas entre ellas apenas dispusieron de tiempo para abrir sus manos y absorber la humedad que tanto ansiaban. El alboroto se hizo tan irritante que las nubes, enojadas, reiniciaron su camino hacia unas praderas cercanas.
Con precaución se acercó al árbol y abrazando su robusto tronco se dirigió a las enemistadas hojas de la siguiente manera: vuestras disputas enfadaron a las nubes y se alejan. Tan hechizadas estaban en sus propias riñas que no le prestaron atención. Dio una patada al suelo y con fuerza gritó: ¡estúpidas, sois idiotas; siempre igual!
Por un instante cesó la endemoniada pelea entre ellas. ¿Quién grita?, exclamaron algunas. ¡Soy yo, el jardinero!, expuso él. ¿A qué vienen esos gritos tan furiosos?, preguntó una de las hojas. Estoy aburrido con vosotras, dijo el jardinero; siempre hacéis igual, discutís y os perdéis enfrentándoos, en lugar de aunad vuestras manos y ofreciendo un extenso manto recoged todas la gotas de lluvia y repartirlas unas con otras, pues habría suficiente para todas.

Cuando el anciano calló, curioso le pregunté sobre la conclusión de la intrigante historia. Permaneció en silencio. Insistí. Me miró detenidamente a los ojos y dijo: No pudo ser; no aprendieron y nunca compartieron. Igual que nosotros.

...

Una nube dijo una gélida noche ¡qué frío tengo! Y tiritando exclamó: BRRRRRRROOOOOOOOMMM.. Y durante siete días cayó una helada virulenta.

...

Una nube dijo a otra: ¡vete, vete de mi lado que ya no te deseo! Dolida se fue y tan agitado fue el hiriente desamor que para desahogarse provocó un huracán. Nunca pidió perdón.

...

Hace tiempo, en una aldea lejana, hubo dos nubes que se amaban apasionadamente. Un amor hermoso como nunca en el cielo nadie conociera jamás. Se amaban y juntas ofrendaban a diario regadíos a los campos.
Los campesinos celebraban grandes fiestas en honor a las generosas amantes. Levantaron templos y oraban a sus diosas. En aquel valle las nubes vivieron felices y cada año las lluvias del monzón eran intensas y proveían a los campesinos de una tierra frondoso y fértil. Al décimo año la familia creció y las nubes partieron hacia un valle más extenso
para criar a su descendencia. Los campos se marchitaron y los aldeanos emprendieron un fatigoso viaje siguiendo los designios de sus diosas. Después de semanas caminando, las encontraron y se establecieron junto a ellas.

...


¡No me toques!, dijo una nube. ¿Por qué?, exclamó su vecina. ¡Ah, yo soy especial; soy de puro oxígeno!, replicó. Todas poseemos oxígeno, repuso la vecina. ¡No, tú estás mezclada con hidrógeno; no eres pura como yo!

...

Cuando las nubes paternas se enfadan y atruenan rayos y centellas, algunas jovencillas sufren tanto miedo que se esconden bajo las alfombras de pinos.

...

Hay nubes que son tan pobres
que no poseen ni agua.
No pueden respirar y marchitas
se secan y mueren de sed.

...

Gustavo